Leãozinho en Sonorama: cómo transformamos la Plaza del Trigo en una favela

16 agosto, 2015

Foto: Juan Pérez Fajardo

 

Tengo muchos recuerdos que relacionan una favela con la felicidad. La que nosotros hemos conocido con nuestro proyecto se llama Parada de Lucas. Allí la vida no es nada fácil: es una favela no pacificada. No están en el mapa del tour de las favelas que ya tienen dentro un Banco Santander. Parada de Lucas está a 18 kilómetros del estadio Maracaná; a 30 de la Playa de Copacabana. Muchos de los residentes en la comunidad no conocen esa playa. No hay intención de deslizar una pátina lastimera. En la favela se vive. Como se puede, pero se vive. Se vive, se bebe, se ríe, y se canta.

De esto último estamos teniendo constancia a través de nuestro cordón umbilical con el terreno, el proyecto Leãozinho: la escuela de música que desarrollamos dentro del centro cultural CIACAC con Neuza Nascimento a la cabeza. Allí suenan guitarras cada día. Ese es nuestro ejemplo. Y nuestro impulso.

Desde España, trabajamos para recaudar fondos para los profesores, que a su vez dan clases gratuitas a los niños de la comunidad. La comunidad musical española ha mostrado su generosidad en nombres como Fuel Fandango, Mucho, Supersubmarina, Muchachito Bombo Infierno, Izal, The Right Ons, Amaral, Smile, Nocturnos, Jero Romero, La M.O.D.A, Iván Ferreiro… la lista sigue creciendo.

Algunos incluso se han venido a la favela, como es el caso de Depedro, que realizó conciertos en la propia comunidad con alumnos y profesores como músicos. Estamos abiertos a propuestas, y, cómo no, nos llegó una del Sonorama: una máquina de iniciativas. En 2014 nos ofrecieron ser la causa social de su festival de 2015.

Leãozinho somos un equipo muy reducido. En realidad, cuatro personas que reciben una generosísima ayuda de muchos voluntarios cada vez que el león levanta la zarpa. Gracias a todas y todos. Nos pusimos a trabajar pensando en cómo recaudar fondos para la iniciativa. Es imprescindible. Sabemos lo que queremos hacer, pero todo tiene un precio.

Montamos equipo para trabajar en el Sonorama. Nuria Dillán es el corazón del proyecto. Trabaja desde todas las posiciones: decisiones, gestoría, organización, dirección… mil cosas. Verónica Puertollano continúa en su labor con la web. Paula Marín, leona en la sombra, se viene al festival para decorar la carpa y dejarse las articulaciones pasando urnas y huchas. Igual que las voluntarias que se ofrecieron a venir: Cristina Manzano, Cristina Iglesias, Beatriz Pérez y dos cámaras para inmortalizar el momento: Daniel Rodríguez e Irene García. Todos se venían de manera desinteresada a un festival con más de 100 conciertos de los que sólo vieron cuatro. Los que organizamos en la carpa Leãozinho gracias a la cortesía de Mikel Izal, Depedro, Jacobo Serra y Paco Neuman. Permítanme que haga spoiler en esta historia: la carpa estuvo a reventar. Gracias a todas y todos los que vinieron, disfrutaron , cantaron y compraron el merchandising de Leãozinho. Gracias a los artistas que se quedaron a firmar bolsas y sacarse fotos hasta casi borrar su imagen. Los rotuladores se quedaron sin aliento.

… y ocurrió así.

Volvamos a los preparativos. Sabíamos que íbamos a pedir mucho en este festival. Así que también teníamos que entregar para dar las gracias. Era la hora de preparar el concierto sorpresa de agradecimiento. La música genera música.

Aloha Carmouna es una banda confeccionada para abrir los eventos Leãozinho. En ella militan músicos que no cobran un euro y ensayan y preparan un repertorio en pos de la causa. Martí Perarnau IV (Mucho, Zahara, Tulsa, quién sabe qué más), Ramiro Nieto (Tulsa, Zahara), David Montijano (Nocturnos) y Utah (Salto). Volviendo de ensayar una noche con este último fantaseamos con la actuación que íbamos a realizar en Sonorama. Ya que Leãozinho estaba implicada en el festival, Aloha Carmouna había sido invitada por la organización. Lo hicieron de manera muy generosa sin atender a un criterio musical: invitando a Aloha se podían pagar gastos de producción para los músicos, que a su vez iban a transformarse en voluntarios durante el festival. Además, ese sueldo de la banda también iba destinado para el proyecto. Estamos muy agradecidos a ellos también.

Por ello, y para dar las gracias, había que ir al escenario de los sueños: la Plaza del Trigo.

Sobre la Plaza del Trigo corren bicis de niños y bastones de abuelos durante 11 meses  y 28 días. Pero durante otros tres, suben a un escenario las bandas que marcarán la pauta durante los próximos años. Vetusta Morla, Xoel López, Supersubmarina e Izal dan fe de ello. Hablando con Utah pergeñamos el plan: el concierto de agradecimiento sorpresa en la Plaza del Trigo. ¿Con quién? Con Todos.

El plan era efectivo. Aloha Carmouna sería la banda base, y buscaríamos a los cantantes entre los  artistas programados para el sábado. Descolgamos el teléfono y solo escuchamos la palabra Sí. Xoel López el primero, detrás Pucho… y así, Zahara, Ángel Stanich John Franks de Smile y Marc Ros de Sidonie. Había que rizar más el rizo: a cada uno le íbamos a dar un tema que no fuera de su autoría.

Turnedo es un himno para los gallegos hoy en día. Hace poco me comentaba Amaro Ferreiro que tardó casi el mismo tiempo en componerlo que lo que dura la propia canción. De corrido. Toda una vida esperando escribir una canción que cantarán durante generaciones y de repente surgen esos tres minutos de inspiración. Xoel ya la había cantado. Era perfecta para él.

Desde que nos habíamos metido en este proyecto, algo distinto pasaba por mi cabeza cuando sonaba Ser brigada. Me la imaginaba cantada por Pucho, de Vetusta Morla. No íbamos desencaminados. Le encantaba el tema. Dijo sí, antes de calcular las secuelas que deja memorizar una letra casi imposible de cantar sin Abraham Boba flotando de fondo. Hagan la prueba en casa.

Para Zahara fue Que no, de Deluxe. Recuerdo que empecé a soltar una lista de temas improvisada con grandes melocotonazos y al llegar a Que no, Zahara automáticamente dijo que sí. Otra para la partida.

Con Ángel Stanich lo pasamos muy bien. Fantaseamos con la posibilidad de subirlo a él y a Javier Vielba de Arizona Baby a cantar Toro, de El columpio asesino. Pero aquello de «necesito un buen azote» no cuadraba por ninguna parte. Él mismo propuso Mi realidad, de Lori Meyers. Parecía que iba a sonar a chino.

Con John Franks no había dudas. Queríamos hacer un homenaje a Sunday Drivers. Todos queríamos hacer On my mind. Incluso queríamos subir a Jero Romero a cantar la última estrofa. Tendrá que ser para la próxima.

Hacía falta un maestro de fin de ceremonias. Alguien experto en apagar las luces con elegancia. Ése era Marc Ros. Recibió nuestra llamada mientras iba en coche con Axl y Jess, sus compañeros de Sidonie. Le dijimos que no dijera nada. Que simplemente si quería tocar Club de Fans de John Boy en la Plaza del Trigo para Leãozinho dijera sí. Un monosílabo y ya teníamos a una artista más.

Todo esto sucedió meses antes del Sonorama. Gracias a la complicidad de Juan Carlos y Javier, del festival, empezamos a preparar la intendencia, con Tomás, Marisa, Alberto y Sofia, de Emerge, la producción, con Esteban J. Girón la prensa… Todo tenía que estar preparado, porque no había pruebas de sonido, e incluso con muchos artistas no habría ni ensayo. Iba a ser sorpresa incluso para nosotros.

Los ensayos

«Y ocurrió así…» Pucho se lo tomó muy en serio. Hicimos dos sesiones de ensayos en un calendario donde es IMPOSIBLE juntar a todos. Pucho vino los dos días. Aprovechando los réditos de mi trabajo he tenido la oportunidad de poder tocar con muchos artistas que admiro. Pocas veces he sentido lo que sucedió cuando Pucho arrancó con Ser brigada. Me costó un par de repeticiones centrarme. Pucho es un cantante. Se nota al segundo. No pasa tantas veces. Los dos días coincidió con Ángel Stanich. Hacían una pareja muy divertida. Coincidían en el local que había conseguido Ramiro Nieto en El Observatorio de Madrid. Uno se quedaba a escuchar al otro. Ángel también repitió. El primer día trajo un papel con la letra de Mi realidad. Quedó regulera. El segundo día vino sin el papel, que era como la pluma de Dumbo. Antes de arrancar, Ángel se salió del local a fumar. El resto arrancamos con Mi realidad y a la mitad entró como un huracán. Algo se había transformado y eso perduró. En la Plaza del Trigo fue seguramente el que consiguió una conexión más instantánea. Teníamos los cantantes, las canciones, la banda. Sólo teníamos que meterlos en el recinto.

¿Cómo meter en una plaza abarrotada a los cabezas de cartel del Sonorama? Nos rompimos la cabeza para ver cómo podían entrar sin que nadie los viera que todo pudiera ser una sorpresa. No fue fácil. Al final, como si fueran la resistencia, estaban recluidos en una de las bodegas que se escarban en la tierra arandina a varios metros por debajo de la tierra.

Desde allí no se escuchaban las voces de las miles de personas que esperaban la sorpresa de Leãozinho y que se había movido por las redes sociales. En la bodega no se escuchaba nada. Hablábamos, reíamos y tomábamos vino. Cincuenta escalones después, un cordón de seguridad nos escoltaba hacia el escenario. El público gritaba tan alto que, sorprendentemente, casi ni se le escuchaba. Paralizaba. Los voluntarios de Leãozinho se dejaban los brazos paseando huchas entre un público que desembocaba en forma de embudo en el escenario de la plaza. Ramiro marcó el tempo de la batería de Turnedo. Empezaba la historia. Dos días después tomamos un avión camino de la favela. Muchas gracias.

Ángel Carmona

 

 

 

Leaozinho, Causa Social de Sonorama-Ribera 2015

20 junio, 2015

El proyecto Leaozinho es la causa social por la que Sonorama-Ribera apuesta este 2015. Una escuela de música en la favela Parada de Lucas, en Río de Janeiro.

Gracias a tu colaboración y a la de muchos artistas que están en el cartel, el proyecto continuará trabajando por hacer que la música sea la herramienta que ayude a los niños y niñas de la favela a encontrar el camino que deseen alejados de narcotráfico y exclusión social.

En el propio recinto encontrarás puntos de información sobre el proyecto, encabezadas por una carpa que el festival ha cedido para nosotros y que será parte de la programación de este año. Además, habrá merchandising exclusivo, conciertos acústicos y momentos que, te garantizamos, quedarán insertados en tu retina por mucho tiempo.

Al ser partícipe de la ayuda del proyecto, queremos que sepas que también recibirás parte de lo que vamos a cosechar en el festival: alegría, música y sorpresas. Muchas sorpresas. Prometido.

Gracias a Javier, Juan Carlos y todo el equipo Sonorama-Ribera por rugir con nosotros.

(Ilustración: diseño exclusivo de Ricardo Cavolo)

2015

20 junio, 2015

Local de Ensayo

2 junio, 2015

 

 

El pasado viernes 22 de mayo el instituto Tamujal, en la pequeña localidad pacense de Arroyo de San Serván, ha vibrado con un concierto solidario a cargo del Tamujo Music Project, un peculiar conjunto formado por alumnos y profesores del centro. Al igual que el curso pasado, han recaudado una ayuda económica para que las clases de guitarra no cesen en CIACAC. El concierto ha sido además el broche final al proyecto “Local de Ensayo”, en el que se ha implicado toda la comunidad educativa a lo largo del curso: La música ha servido como una vía perfecta para trabajar valores como la tolerancia, el respeto, la igualdad y la colaboración entre comunidades. Suenan los acordes y “Local de ensayo” se conecta con Leaozinho; Arroyo de San Serván se une a Parada de Lucas.

Proyecto Leaozinho; “En las aguas de las causas ganadas”

6 abril, 2015

Frecuencia Urbana

Alguien alguna vez gritó al viento aquello de music makes the world go round para recordar la fuerza que tiene la música. Fuerza que hasta hace poco servía para “salvarse” a uno mismo, pero que eventualmente, no sabemos si por la situación de crisis por la que nos vemos rodeado o por qué, se está demostrando que la música también sirve para salvar a otros.

Así nace Leãozinho, un proyecto cultural que trabaja por enseñar a tocar la guitarra a los niños y adolescentes de la favela Parada de Lucas en Río de Janeiro. Para recaudar dinero en nombre de tan bonito proyecto nos congregamos el sábado pasado en la Moby Dick Club… (seguir leyendo)

Leaozinho en ‘Las calles del ritmo’ de Darío Manrique

5 marzo, 2015

(De @dario_manrique en @GladysPalmera)

«Uno de los primeros éxitos de João Gilberto, y por tanto de la bossa nova, fue Chega de saudade (1958), es decir, basta de tristeza. Y la alegría es fundamental en la música salida de Río de Janeiro. Cierto que hay mucha melancolía en la obra de gente como Gilberto, o que Caetano Veloso no esquiva asuntos espinosos en sus composiciones, pero hay en los cariocas unas ganas de vivir que no se apagan ante las adversidades. Lo dijo hace unos años el gran Jorge Ben al resumir la filosofía de su música: “Eu quero uma arte com poesia, alegria, harmonia, energia e simpatia”. Queda claro.»

«Además, entrevistamos Ángel Carmona, locutor de radio, músico y uno de los factótum de Leãozinho, una iniciativa que busca enseñar a los niños de la favela carioca de Parada de Lucas a tocar la guitarra, entre otras cosas.»

El programa se puede escuchar aquí.